Hoy he tenido una pequeña aventura con Luis Pastor. Hemos ido, como manda nuestra tradición, a ver la carne nueva que entra a estudiar nuestras "carreras" (os recuerdo que a partir de este año todo cambia a esa mierda de Boloña), y como suele pasar, no vemos más que a profesores y a camareros en la cafetería. Cada vez nos interesan menos los estudiantes y vamos más a charlar con viejos maestros, tomar algo juntos en la cafetería y cosas por el estilo. En cualquier caso, suele ser un día bastante especial por la cosa de la tradición y porque recordamos nuestors tiempos de estudiantes en el pasillo del segundo piso del edificio centenario, donde quien más, quien menos, todos hemos tenido nuestras locuras, nuestros días y nuestras resacas y hastíos.
El caso es que hoy he vuelto especialmente contento porque el propio Dios, que en la Tierra se hace llamar Jon Ortiz de Urbina, nos ha recibido, aunque sorpresivamente para él, pero ha tolerado la presencia de dos humildes siervos y nos ha regalado unas palabras. Siendo esto una de las cosas que nos han pasado primero, creo que incluso un terremoto habría sido visto con buenos ojos por mí esa mañana. Tiempo después vimos a la arcángel Isabel Parrondo y otras delicias del trato como la así llamada Marylight. Tuvimos una deliciosa mañana con dulce compañía.
Además de todo lo anteriormente expuesto, fuimos a ver a mi hermana pues empieza turismo allí. Ella también vio a Dios pero sólo la arcángel se acercó a conocerla. De todos modos, ver a Dios y poder conocerlo y reconocerlo el primer dia de universidad es complicado y fortuito. Yo he tardado casi cuatro años en saber reconcoerlo pese a las dificultades. No obstante, y a pesar de no ser fiel desde el primer día por mi ignominiosa ignorancia, soy ya desde hace muchos meses un leal devoto de su persona (si se me permite) y figura. Algún día de estos podré explicaros algo más acerca del fascinante Dios.
El caso es que, en otro orden de cosas, nos pasamos por la cafetería dos veces, una los dos solos y otra con mi amada prometida, Janet Weiss. Tuvimos muchísimo tiempo de explicar a mi hermana y sus compañeros un par de cosas de ciertos profesores aparte de seguir expandiendo los rumores y esperando que ellos los verifiquen entre otras muchas cosas. Y ya solos los tres, pudimos comentar muchas cosas acerca de mil asignaturas como "Introducción a la literatura norteamericana", "Lingüística", Variedades del inglés" y de profesores como el maricón (el cual NO me gusta), Claire, Inma Ballano, Dios y los arcángeles Larry e Isabel Parrondo entre muchos otros. Otras grandes figuras como Elena Artaza no fueron mencionadas muy a mi pesar (pues es otra de los arcángeles).
En resumen, fue una gran mañana para compartir entre amigos y patriotas y expatriotas, puesto que algunos ya no volveremos a la universidad a cursar esos títulos. Tras una larguísima charla con los profesores y amigos, hacia las dos y poco salimos de la cafetería hacia nuestras casas con la firme promesa de vernos pronto. Y es que mañana mismo tendremos una última fiesta de despedida "The Rocky Horror Picture Show" entre Luxord, Amapola Gutiérrez, Útero y si acaso Luis y algunas compañeras más (María, Deiene -o Deyene, no sé cómo es en realidad- y Milia, que también adora a los mexicanos, de quienes decimos que tienen un algo). Será una ceremonia muy íntima en la que nos pintaremos y llevaremos guiños a nuestros personajes en la ropa. Esta vez sí que habrá fotos y podréis vernos (aunque en un par de artículos atrás podréis verme a mí imitando una pose del doctor en una de las fotos que podéis ver en el disco de la banda sonora conmemorativo de su vigésimo quinto aniversario y creo que en internet también, así que está claro que pronto volveremos a vernos.
¡Hasta dentro de nada!
Ah, stranger, thou have made it this far. What is thy business here? Allow me to greet thee and welcome thee to our humble castle, land of night. The organ is playing as the Master waits for his most... distinguished guests. Feel free to wander about and speak thy mind, but do not ever dare be an insolent boy. There shall be no games here. If thou shall not behave, be gone. Now come and let us all feast this night. We will meet again!
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miércoles, 9 de septiembre de 2009
viernes, 3 de julio de 2009
And time marches on
Cuando hace casi tres años me saqué el carné de conducir me pasó algo parecido. De repente era uno más que podían matar a ciento veinte quilómetros por hora o más. El miércoles día uno de julio tuve el examen de licenciatura que me separaba desde hacía un mes de mi querida licencia para matricularme en la mayoría de las maestrías. Ahora ya soy otro licenciado más con la necesidad de ir a recoger el resguardo de la dicha licencia para poder seguir estudiando. Mi vida cómoda, mi vida estudiantil, mi vida en resumidas cuentas, la época de toda mi dicha y mis vicios, mi infancia, mi tiempo de disfrute, empieza a bajar su telón y me deja al frente de un escenario que me vio nacer y que pronto me verá morir, y es que si veinte años no son nada, ¿qué puedo esperar de los cuarenta y los sesenta, si Dios y tu padre manejando borracho quieren que llegue, y ojalá así sea, si no son más que veinte por dos y por tres respectivamente?
Pero es mejor que no me ponga triste porque esta semana llevo un largo historial y sé que puedo crear una bola gigante de minúsuclos copos, y eso no nos gusta ni a vosotros ni a mí, así que dejaré de lado la melancolía del tiempo pasado, que dudo que alguna vez fuere mejor (aunque a veces dudo de mi propia duda y añoro), y hablaré de mi futuro, que es incierto. Desde hace unos meses tengo una enorme ilusión por algo que prefiero no mencionar para que los astros gafes no me la roben y me dejen desamparado. También ando planeando, como os he dicho antes, entrar en una maestría, quizá de comunicanción. De todos modos, aún he de asumir que nuestro examen fue algo entre un regalo y una graciosa concesión de los dioses aparte del hecho de que todavía no he empezado casi a digerir mi aprobado. Ya veis que, por otro lado, también me invade la alegría. Acaso sea por eso que estoy tan gordo últimamente.
Y ahora nos queda el verano, una tierra cuyas mañanas se te pegan en la ropa, cuyas tardes dejan entrever un infierno que se apaga dejando tras de sí miles de cadáveres por las calles y cuyas noches te atormentan cuando te quedas a solas en tu habitación. Por fin tenemos un momento en que pararnos sin sentirnos culpables y visitar a nuestros amigos, acortar nuestras vidas y ejecutar nuestros vicios con dedicación y actividad. Para mí quizás sea uno de los últimos veranos de mi vida, así que tendré que aprovecharlo para conocer a todo el que se quiera acercar a mí con buenas intenciones, para disfrutar con mis más viejos y queridos amigos, para revivir con Marujita y Amapola esas calurosas y divertidas escenas de la que es posiblemente la mejor película, "The Rocky Horror picture show", y para cerrar el capítulo de mi vida que más amaré y añoraré durante el tiempo que me resta de vida con el mejor broche con que se pueda decorar nada.
Y poco más os puedo contar. Las Moiras respetan nuestros hilos en estos inciertos tiempos en que montones de celebridades caen como si hubiere una pandemia a que somos inmunes los anónimos. Mientras tanto, yo sigo buscando juegos con que disfrutar y explotando otros como el Castlevania: Judgment (adoro ese nombre; de hecho creo que no han podido poner uno mejor) y el Super Smash Bros Brawl, que la vida son tres días y durante dos llueve.
Pero es mejor que no me ponga triste porque esta semana llevo un largo historial y sé que puedo crear una bola gigante de minúsuclos copos, y eso no nos gusta ni a vosotros ni a mí, así que dejaré de lado la melancolía del tiempo pasado, que dudo que alguna vez fuere mejor (aunque a veces dudo de mi propia duda y añoro), y hablaré de mi futuro, que es incierto. Desde hace unos meses tengo una enorme ilusión por algo que prefiero no mencionar para que los astros gafes no me la roben y me dejen desamparado. También ando planeando, como os he dicho antes, entrar en una maestría, quizá de comunicanción. De todos modos, aún he de asumir que nuestro examen fue algo entre un regalo y una graciosa concesión de los dioses aparte del hecho de que todavía no he empezado casi a digerir mi aprobado. Ya veis que, por otro lado, también me invade la alegría. Acaso sea por eso que estoy tan gordo últimamente.
Y ahora nos queda el verano, una tierra cuyas mañanas se te pegan en la ropa, cuyas tardes dejan entrever un infierno que se apaga dejando tras de sí miles de cadáveres por las calles y cuyas noches te atormentan cuando te quedas a solas en tu habitación. Por fin tenemos un momento en que pararnos sin sentirnos culpables y visitar a nuestros amigos, acortar nuestras vidas y ejecutar nuestros vicios con dedicación y actividad. Para mí quizás sea uno de los últimos veranos de mi vida, así que tendré que aprovecharlo para conocer a todo el que se quiera acercar a mí con buenas intenciones, para disfrutar con mis más viejos y queridos amigos, para revivir con Marujita y Amapola esas calurosas y divertidas escenas de la que es posiblemente la mejor película, "The Rocky Horror picture show", y para cerrar el capítulo de mi vida que más amaré y añoraré durante el tiempo que me resta de vida con el mejor broche con que se pueda decorar nada.
Y poco más os puedo contar. Las Moiras respetan nuestros hilos en estos inciertos tiempos en que montones de celebridades caen como si hubiere una pandemia a que somos inmunes los anónimos. Mientras tanto, yo sigo buscando juegos con que disfrutar y explotando otros como el Castlevania: Judgment (adoro ese nombre; de hecho creo que no han podido poner uno mejor) y el Super Smash Bros Brawl, que la vida son tres días y durante dos llueve.
Armas secundarias:
Ego,
Otium,
Universitas,
Vita
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