Pero hoy voy a hablar de uno de sus estupendos puntos a favor, y no me refiero a que es tan redondita que es ideal para abrazarla y achucharla, ni a que su diversión, cerdisauriez y encanto se multiplican por diez cuando juegas con ella al "阿,七,七" ("a-chi-chi", para ella), ni a su enorme trasero que es la envidia de todas las miradas y una exquisita almohada, no. Hoy voy a dedicarle el artículo a algo más profundo, delicado, importante y especial, tanto para ella como para mí. Hablo, cómo no, de su vocina.
Y voy a empezar mi apología con una canción especialmente traída para ella que le dedico con todo mi amor (versión "El señor de los anillos"):
Y después de la preciosa canción, paso a hablar de lo que de verdad importa.
La verdad es que cuando ves a Maru por primera vez, hay tres cosas que te saltan a la cara. Una es que es una muchacha joven y alegre. Las otras dos son dos almoadones sobre los que apoya la cabeza. Es algo que no se puede negar y que todo el mundo decreta como obvio: Maru tiene unas tetas muy grandes y bladitas. Quizás sean blanditas por la cantidad de abrazos que recibe (unas tetas así no pueden evitar una colisión con algo de aplastamiento) o quizás no. El caso es que quien más quien menos, toda la universiad más uno ha podido rozar su pecho con sus domingas, al menos gracias a los abrazos.
El caso es que su magno esplendor obliga a todo el que la mira a los ojos a bajar la mirada hacia ellas, sin importar condición, raza, sexo, edad ni clase ni rango. Es la magia de la Justicia Divina, que ha dotado a esta bilbaína con dos buenos melones. Aunque, al fin y al cabo, puestos a tener colgantes, que sean orondos, bonitos y vistosos, ¿no? Ande o no ande, caballo grande. Y a mí me parece que ésa es una buena filosofía. Di que sí, Marujita, yo te apoyo.
Y la verdad es que es una gozada poder apoyarse en esos adornos de Dios. Hay mucha gente que se niega a hacerlo. Luxord no lo hace por pudor (o eso es lo que él dice), aunque yo creo que es por vergüenza y miedo, como si por ello fuera a ganarse el castigo eterno y un bofetón o una mala cara de Maru. Amapola no lo hace porque ella es guay y va de Janet. No es una auténtica razón, pero en realidad es así. Aloxi no lo hace porque... Bueno, sólo Dios y su padre manejando borracho sabemos por qué no lo hace. Y Ave Emplumada y esa especie de urraca centroamericana no lo hacen porque les da apuro manosear los melocotones de una chica a la que ven poco. Ah, y Yuha no se las soba porque de repente le ha dado por ir de cuerdo y sensible (cuando en realidad es más puta que las gallinas).
Pues peor para ellos y más para mí. Si no quieren aprovechar esos manjares divinos (el otro día los lamí un poco), a ""arrascar" las pierninas", que diría mi asturiana abuela. En el fondo todos miran con envidia cómo Maru y yo nos divertimos con estos juegos que parecen sexuales aunque no lo son ni mucho menos. Fertur que jugar con la fábrica de leche de Maru quita la paciencia a alguno que otro, pero no son más que malos y falsos rumores. Ella y yo nos entendemos y divertirnos, y no admitiremos ningún sabotaje. De hecho, recomendamos a todos que metan las manos en esa presa de placer y dejen sus complejos, miedos e insultos de lado.
Y me despido de esta apología a las dos torres con un beso enorme para cada una de esas glándulas mamarias que tanto placer han dado y darán a hombres y mujeres de todas las clases y tipos. Sólo me queda decir que su "pechamen" es una de las maravillas del mundo y que lo respeto y admiro como cualquiera de sus amigos. De hecho, es por gracia que escribo esta defensa y no por morbosidad. Felicidades por tus grandes dotes, Maru, y sigue cuidándolas como hasta ahora.
Post scriptum: Todas las fotos han sido sacadas con permiso de la terrateniente y no están pensadas para uso pronográfico por parte del autor (por si las moscas).
La verdad es que cuando ves a Maru por primera vez, hay tres cosas que te saltan a la cara. Una es que es una muchacha joven y alegre. Las otras dos son dos almoadones sobre los que apoya la cabeza. Es algo que no se puede negar y que todo el mundo decreta como obvio: Maru tiene unas tetas muy grandes y bladitas. Quizás sean blanditas por la cantidad de abrazos que recibe (unas tetas así no pueden evitar una colisión con algo de aplastamiento) o quizás no. El caso es que quien más quien menos, toda la universiad más uno ha podido rozar su pecho con sus domingas, al menos gracias a los abrazos.
Y la verdad es que es una gozada poder apoyarse en esos adornos de Dios. Hay mucha gente que se niega a hacerlo. Luxord no lo hace por pudor (o eso es lo que él dice), aunque yo creo que es por vergüenza y miedo, como si por ello fuera a ganarse el castigo eterno y un bofetón o una mala cara de Maru. Amapola no lo hace porque ella es guay y va de Janet. No es una auténtica razón, pero en realidad es así. Aloxi no lo hace porque... Bueno, sólo Dios y su padre manejando borracho sabemos por qué no lo hace. Y Ave Emplumada y esa especie de urraca centroamericana no lo hacen porque les da apuro manosear los melocotones de una chica a la que ven poco. Ah, y Yuha no se las soba porque de repente le ha dado por ir de cuerdo y sensible (cuando en realidad es más puta que las gallinas).
Pues peor para ellos y más para mí. Si no quieren aprovechar esos manjares divinos (el otro día los lamí un poco), a ""arrascar" las pierninas", que diría mi asturiana abuela. En el fondo todos miran con envidia cómo Maru y yo nos divertimos con estos juegos que parecen sexuales aunque no lo son ni mucho menos. Fertur que jugar con la fábrica de leche de Maru quita la paciencia a alguno que otro, pero no son más que malos y falsos rumores. Ella y yo nos entendemos y divertirnos, y no admitiremos ningún sabotaje. De hecho, recomendamos a todos que metan las manos en esa presa de placer y dejen sus complejos, miedos e insultos de lado.
Y me despido de esta apología a las dos torres con un beso enorme para cada una de esas glándulas mamarias que tanto placer han dado y darán a hombres y mujeres de todas las clases y tipos. Sólo me queda decir que su "pechamen" es una de las maravillas del mundo y que lo respeto y admiro como cualquiera de sus amigos. De hecho, es por gracia que escribo esta defensa y no por morbosidad. Felicidades por tus grandes dotes, Maru, y sigue cuidándolas como hasta ahora.
Post scriptum: Todas las fotos han sido sacadas con permiso de la terrateniente y no están pensadas para uso pronográfico por parte del autor (por si las moscas).




