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martes, 20 de diciembre de 2011

Mario Kart 7

Mucho tiempo ha pasado desde que los jugadores pudimos disfrutar del pimer título de esta más que fructífera saga-secuela de Super Mario Kart, allá por los tiempos de la SNES. Quien lo pudo jugar en su día (y quien no haga ascos a un control no tan preciso y a unos gráficos un tanto retro) sabe por qué mereció la pena ver a Mario pilotar un cochecillo y sabe por qué hay tantos juegos de "iconos reunidos" (desde Diddy Kong Racing y Crash Team Racing hasta uno de Pocoyó), aunque cabría preguntarse si, lejos de la magia de la nostalgia, cómo ese viejo SMK se ha convertido en el nuevo Mario Kart 7 y si sigue el buen camino.

Como siempre, es muy complicado valorar un juego actual sin echar la vista atrás. Por suerte o por desgracia, siempre buscamos referentes con los que comparar todo lo nuevo que vemos. En este caso, esos juegos son como palos desde los que vamos pivotando sobre los nuevos lanzamientos. A consecuencia de esto, nos veremos en cierto modo lastrados por unos juegos que se tienen más en recuerdo idealizado que en una valoración más o menos objetiva. Por otro lado, también es cierto que gracias a esa ayuda somos capaces de establecer baremos con que acotar el potencial y el resultado de los juegos. De que cada uno tenga los suyos en base a su experiencia y sus preferencias hace que sea imposible que las valoraciones y críticas sirvan para todos, aunque sí son útiles para ver una misma cosa con diferentes focos.

En cuanto al juego que nos ocupa, MK7, debo decir que es un juego muy esperado y que ha causado bastante expectación, en parte por la dieta de juegos que nos ha impuesto Nintendo en la 3DS y en parte por el propio título, que pertenece a esta mítica saga. Además, muchas cosas parecían ser estupendas: los caparazones azules volvían a rodar cerca del suelo (algo que se inició y abandonó en Makiro Kart 64); regresaban "todos los objetos de antes", según me decían algunos amigos; los circuitos estaban hechos por Retro Studios debido a su brillante trabajo con la pista dedicada a Donkey Kong, y por si fuera poco tenía la opción de multijugador en red. A priori todo era maravilloso, con lo que quien firma esto se ha pasado más de mes y medio babeando como un perro rabioso (más o menos).

Y llegó el día en que mi amable abuela me entregó a mi vuelta a casa un paquete de Amazon que contenía el afamado juego. Me hice de rogar durante un par de horas pero en seguida caí en la tentación. Me juré probar primero las pistas viejas (hay cuatro copas retro) para alargar el gustillo de la intriga de ver cómo será lo nuevo mientras cataba la profundidad de la imagen y los nuevos apaños de aire y agua que ofrecía el cartucho. Una cosa he de decir a ese respecto: las funciones de vuelo y submarinismo son la guinda del pastel. Desde luego, no añaden nada que dé un giro de ciento ochenta grados al juego o a la saga, pero sí terminan de completar la experiencia y la hacen única, ofreciendo además nuevas formas de hacer circuitos metafóricamente redondos (ya hay demasiados Luigi/Toad Circuit). Por otro lado también hay que decir que los circuitos, si bien tienen una calidad general muy superior a la de las últimas entregas de MK (y sobre todo los primeros circuitos), al final se quedan muy pobres. Me explico: la copa champiñón es, a pesar de su extrema facilidad, muy buena copa champiñón para lo que suele ser, mientras que la copa estrella pierde toda la dificultad que al menos a servidor le engancha. Se añaden nuevas pistas como el Bazar de Shy Guy o la Tubería de la Planta Piraña (que son muy, muy buenas), otras pierden fuelle (como la famosa Jungla de DK o el Castillo de Bowser, que pierde absolutamente TODA su esencia, y os lo dice un fanático de esas pantallas) y otras se quedan en el olvido, como las casas fantasma que se quedaron en la Nintendo 64 o un posible laberinto como el Valle de Yoshi del mismo juego. En resumen, lo que nos dan por un lado nos lo han quitado del otro, algo que me duele un tanto después oír mucho bueno de las pistas y de ver las primeras.

Enlazando con lo anterior, a muchos con quienes he hablado cuatro copas (de cuatro pantallas cada una) se les hace corto. Y no puedo estar más de acuerdo. Avanazan las consolas, avanza la potencia, avanza todo, menos el número de pistas. Ya se redujo de veinte a dieciséis desde SNES y desde entonces no hemos podido levantar cabeza. Sí es cierto que hay cuatro copas retro desde hace varias entregas, pero eso es muy peliagudo. ¿Qué circuitos hay que coger para meterlos en los nuevos? ¿En base a qué se eligen? Puedo (y quiero) pensar que para la 3DS se han escogido los que más podían explotar las capacidades aero-acuáticas de los nuevos vehículos, porque sino no podría entender por qué hay una selección tan regular, por no decir nefasta. El infame Circuito de Luigi de la Nintendo 64, el aburrido Desierto Kalimari y los simples Centro Cocotero y Jungla Dino-Dino completan una lista de carreras que desmerecen mucho las copas retro. La mitad de las pistas son de Wii y DS (una de cada en cada copa), dos juegos que en mi modesta opinión no destacan por sus grandes circuitos. Así, quedan fuera de la selección un montón de posibilidades de muchos de los juegos anteriores, y hasta de los propios Wii y DS, que tienen alguna pista salvable que tampoco está incluida. Mención aparte doy al Crucero de Daisy, que ha ganado mucho con ese par de detalles que han añadido. En cuanto a las pistas, pues, a pesar de que están en general bastante bien actualizadas al nuevo sistema, son bastante sosas. Ni siquiera se salvan los escenarios de batalla, de los que como mucho podría resaltar el pueblo Wuhu y la reedición de Big Donut. Así que pistas, cada vez más (en nuevos juegos) pero cada vez menos (en las copas).

Otro de los puntos que más ha tocado a la gente son los personajes. Si no quieres saber nada de los personajes nuevos (aunque ya deberías conocerlos), pasa de este párrafo. Está bien que incluyan a Daisy, que es casi un clásico (nuevo) de MK, e incluso a Estella. No me opongo a que Metal Mario esté presente, aunque sea un poco raro (acaso por falta de costumbre), y aunque me chirríe mucho admito a Lakitu. Seguramente yo jamás los habría puesto, aunque aún pasan. Por la Abeja Reina y de Weedle, eso sí, no paso: hay muchos personajes en el mundo de Mario y sinceramente se me ocurren muchos ejemplos que vienen más a cuento; para empezar, Huesitos y Bowsitos, que no sólo son parte de la saga sino que además tienen más fuerza y tirón que dos bichos sonrientes. ¡Incluso el propio Boo valdría, ya que ni como objeto lo meten! Gracias al menos por añadir a Shy Guy.

Hablando de objetos, como añejo jugador de MK, me parece que la selección, aunque sea correcta en términos jugables, es sosa. De entrada, hay objetos "que faltan". Se me hace raro no jugar más con cajas de objetos falsos, a lo que debo añadir los boo. Son cosas que "tienen que estar ahí" ya. Por lo demás, es una selección básica típica (caparazones, plátanos, setas, estrella y rayo) con un par de toques (blooper, que no es tan útil y menos contra la máquina; el extraño siete...) complementarios. Se puede jugar con ellos y se puede ganar, desde luego. Y alguno dirá: "¿qué más necesitas?". Bien, pues respondo: "algo que dé un poco de vida y variedad a las carreras, incluso aunque no sea algo muy popular". Recuerdo, por ejemplo, que cuando en la Wii me tocaban las nubes que te encogían pensaba que menuda forma habían metido de estropearte un objeto y quizás una victoria, pero la urgencia de pasarlo hacía que ese tramo de carrera te activara un algo en la cabeza que daba otra perspectiva y una nueva prioridad además de mantener tu puesto en carrera.

¿Qué más se puede decir del juego? Gracias a que le han metido un multijugador en red la vida útil del juego se multiplica, ya que aunque el nuevo aspecto sea tentador, las pistas no se hacen tan atractivas cuando las has jugado varias veces en las diferentes copas. Sí es cierto que hay algunas pantallas muy destacables, como la Tubería Piraña o el Galeón Hundido de Wario, y muchas de las nuevas cosas nuevas (pistas de una vuelta, movilidad por mar y aire, el nuevo enfoque de las pistas...) que merecen mucho la pena y lo hacen un juego que todos deberían tener, pero se queda lejos de lo que todo este potencial podía dar, perdiendo así una oportunidad de oro para convertirse en el gran referente de carreras de su estilo.

Nota: 7.

martes, 15 de diciembre de 2009

Toda una vida... en imágenes II

Bueno, la segunda parte (y no la última) de esta serie de artículos llega un poco tarde pero hay razones de peso y cansancio en mi vida ahora mismo que me frenan de darle duro al tema. Sé que M2Hero estaba esperando esta publicación con ganas, así que he decidido hacerla más corta pero más periódica. Me imagino que así los lectores serán más felices y yo podré contnuar dando los pasitos que quería dar. Sin más preámbulos, comenzamos.

Corría el año 1991 (cuando la SNES nos llegó) cuando Sonic, el erizo azul, nació. Se hizo tan popular que fue adoptado en seguida como mascota de Sega, a la par que plantaba cara a Mario desde la competencia. Desde el 91 hasta el 2009 ha salido de algún modo u otro en al menos un videojuego por año. Esto le reporta una extendida fama entre el público, aunque sus años de gloria se han ido desvaneciendo después de sus primeros años. Aun así, mucha gente lo conoce y es capaz de segur creando expectación (véase Super Smash Bros Brawl). Es más, Nintendo siguió dominando el panorama con una gran cantidad de juegos que embelesaron durante esa generación. La SNES terminó definitvamente su recorrido en 1999.


Sony, la gran competidora de Nintendo hasta hoy, se presentó en 1995 en Europa con la Playstation. Una consola que fue una dura competidora y que trajo grandes títulos al panorama de los videojuegos. Una total revolución que puso de moda los "chips" y que se embolsó auténticas fortunas gracias a la cantidad de juegos buenos. Salvo la SNES, ninguna consola pudo soportar el tirón y la fuerza arrolladora de la PS.

La competencia lanzó en 1996 la Nintendo 64, aunque a Europa no llegó hasta el 1997. A pesar de su avanzada tecnología, la capacidad limitada para el almacenamieto de juegos hizo mellas en esta consola. A pesar de todo, las grandes franqucias encontraron por fin la solución para saltar a las tres dimensiones. De hecho, su juego estrella para el lanzamiento de la consola, Super Mario 64, ha sido el juego de N64 más vendido.

En 1998 salió la séptima entrega de la aclamadísima franquicia Final fantasy. Aparte de ser un bombazo de crítica y ventas, ha sido y sigue siendo uno de los juegos más seguidos por el público. La popularidad del juego es épica y alcanzó una nota de 38 sobre 40 en la prestigiosa revista Famitsu (nota idéntica a la de Super Mario 64). Se creó una serie de juegos y vídeos a posteriori que ampliaban y explicaban la historia para un mejor entendimiento y contextualización. En PSP está el juego Final Fantasy VII: Crisis Core, que se centra en la historia de Zack. El juego termina justo donde empieza esta entrega.

Por el otro lado, Nintendo también lanzó algunas joyas, entre las que se encuentra The Legend of Zelda: Ocarina of Time, de 1998. Considerado por muchos como el mejor juego de la historia, consiguió el pleno en la puntuación de Famitsu, conocida por sus duras críticas. Aún hoy, es el prototipo de juego perfecto. Con esto, Nintendo, acostumbrado a cosechar éxitos y marcar hitos, se apuntó otro tanto y consiguió consolidar, si es que le hacía falta, su puesto como referente del mundo de los videojuegos.

Bueno, chicos, sé que he escrito poco, pero cuando termine la historia general creo que podré dedicarme a hacer monográficos (podéis pedirme cosillas). Además, a partir de aquí el relato se pone más interesante y me costaría mucho resumir todo. Si ya esta segunda parte me ha salido híper sintetizada (¿acaso he hablado de algo?), imaginaos lo poco que habría hablado de lo que vino después. Insisto en que poco a poco iré llenando los huecos que faltan y que si tenéis debilidad por alguna franquicia o época en especial, me informaré y escribiré sobre ello.

:) Muchas gracias por vuestra paciencia y por seguir leyendo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Impresiones sobre New Super Mario Bros. Wii

Esta semana he conseguido hacerme con un título que ha creado bastante expectación en el público debido a las nuevas aplicaciones que han introducido desde Nintendo para crear un juego que sin alejarse tanto del corte clásico de los Mario da un paso al frente para abrir nuevos caminos a esta franquicia. Si pensabas que éste sería otro plataformas del fontanero como los de siempre, estás errado: New Super Mario Bors Wii es algo completamente diferente. Cada mundo tiene un montón de pantallas que pueden llegar a desquiciarte, sobre todo si juegas con compañía.


Su aspecto colorido es una auténtica delicia. La vista no se cansa y los efectos están bien conseguidos (luz, agua, fuego e incluso la oscuridad). Son dignos de mención los fondos, que están también muy cuidados y presentan un aspecto más maduro. Además, los movimientos son suaves y la ralentización es algo que el juego no entiende. Si bien el control es un poco tosco a veces por el mando, las órdenes las siguen al punto.

Por otro lado, las pantallas son un poco más largas que las de la DS y desde luego ofrecen mucha más dificultad. Cualquier despiste puede pagarse caro, incluso en las pantallas iniciales. A todo esto se suma el reto de salvar a los Toad cuando se juegue solo o la de sobrevivir en compañía de los amigos. La cantidad de enemigos que hay por pantalla a veces llega a dar miedo, por lo que cada partida se convierte en una bacanal de malos, de saltos descontrolados, risas, piques y miles de intentos falidos de controlar los movimientos y saltos. Novatos y veteranos las pasarán canutas para llegar al poste de fin de pantalla.


Y si no te parece suficiente que tengas nueve mundos por explorar y no te pareció un reto encontrar a los Toad perdidos y las tres monedas estrella en cada fase, prueba el modo libre a cuatro o el modo cazamonedas. Pero que no asuste tanta cantidad de cosas por hacer y probar a los nuevos jugadores porque Nintendo ha pensado también en ellos y ha incluido el modo superguía para ayudar a los que se traban en la partida. En ese modo, que se activa al perder varias veces en una misma pantalla, invocas a Luigi para que la haga por ti, aunque puedes tomar el control en cualquier momento ya que no verás un vídeo sino a la inteligencia artificial peleando en cada momento. Huelga mencionar que la gran gracia del juego es el modo multijugador (sin conexión a internet, eso sí), en el que cuatro colegas pueden ayudasrse y matarse entre sí. Cuidado con la cámara porque, aunque se expanda y decrezca como en el Super Smash Braso Brawl, puede matar a los más despistados.

Conclusión

No hay razón para no tener este juego en casa; es más, HAS de tener este juego en casa. Cada partida es una invitación a la locura, más si tienes a alguien en casa que juegue contigo. El aumento de dificultad, mejoría loable, sólo es otra razón más para seguir dándole a los botones. Lo mires por donde lo mires, es un imprescindible. Decir más sería repetirse.