domingo, 29 de noviembre de 2009

Un vistazo al pasado: "The Legend of Zelda: Ocarina of Time"

A petición de Fausto, he decidido escribir un pequeño artículo sobre el juego The Legend of Zelda: Ocarina of Time, que marcó un hito en la historia de los videojuegos. La verdad es que este tema puede dar para muy largo, así que si alguien quiere que afinen un poco o que indague más an algún aspecto, que lo pida. Podríamos hacer mil monotemáticos acerca del juego y seguir con algo en la boca, así que la solución será ésa.


Para empezar, hablemos un poco de la serie. The Legend of Zelda, como podéis ver el primer artículo de la serie "Toda una vida", que inicié recientemente, se estrenó en NES en 1986. Ese juego ya nos presentaba a un Link con su traje típico, su espada y su escudo, y estableciá la base de los Zelda como hoy los conocemos: todo un mundo salvaje por explorar y varias mazmorras esparcidas por el mapeado. Juegos como los Oracle, para GBC, por poner un ejemplo, mantienen casi todo lo que se veía en la primera edición: la perspectiva, la idea general del mapa, las pantallas divididas en cuadros, las mazmorras esparcidas, etc. Lo que básicamente varía es que el juego es un poco más exigente en seguir la historia, id est, en el The Legend of Zelda, tenías todo el mundo para ti solo sin indicaciones ni obstáculos casi, mientras que en los nuevos juegos, las áreas se van haciendo accesibles a medida que encontramos armas y objetos por el mundo. En The Legend of Zelda: Ocarina of Time (OoT), nos pasa otro tanto de lo mismo: hay zonas que requieren haber cumplido ciertas partes del juego para poder explorarlas (en el Templo del Espíritu se juega bastante con eso).

Pero no es considerado el mejor juego de la historia por parecerse a ningún otro Zelda. Si bien retoma el espíritu de exploración, recogida masiva de miles de objetos, y un característico atuendo verde con espada y escudo, añade una historia bien elaborada con montones de personajes con los que interactuar (muchos de ellos son hasta opcionales), un complejo sistema de grutas secretas (es decir, que hay la hostia de ellas, hablando en plata), una estética limpia y bien puesta y una banda sonora de quitarse el sombrero. The Legend of Zelda: Ocarina of Time es, se mire como se mire, la primera y la mayor obra maestra del mundo de los videojuegos.


Hoy, si Fausto me lo permite, voy a mencionar un poco las bondades de la música (y si quieres algo más, lo vueles a pedir). ¿Es toda la banda sonora nueva y original? No, por supuesto, pero las remezclas y las nuevas formas que tomaron las melodías clásicas son dignas de todo loor. Esto, añadido a las nuevas composiciones (véanse las melodías de la ocarina), forman todo un privilegio de biblioteca musical. A día de hoy, Ocarina of Time es, prácticamente, la base para todas las melodías de la franquicia y el sello de identidad de la misma. Que levanten la mano quienes no conozcan los ya archicelebérrimos Bolero of fire, Zelda's lullaby, Song of time o Song of storms, entre tantos otros. Mas, ¡alto! No es la ocarina lo único que suena cuando juegas. ¿Has oído lo que suena en el bosque Kokiri? ¿Qué te parece el reino de los Zora? ¿Y el desierto de las Gerudo? Sí, señor. El mundo también te cuenta cómo es. Si te acercas a los bosques, la música es alegre, festiva, fresca; si te das un garbeo por las montañas, la música es más ruda y más de aventuras; en caso de que te dejes caer por el desierto, ¡la música es flamenca! Y ya no digo nada de si vas al pueblo: todo es una fiesta.


Como digo, este juego es muy grande por muchos motivos. Está la historia, está la variedad de enemigos, están los jefes finales, está el desarrollo de cada personaje (sí, eso existe), está la inmensidad del mundo, los coleccionables, las tramas paralelas y opcionales... Además, hay alegría, hay nostalgia, hay pena, hay sustos y sorpresas. ¡Hay de todo, señores! Huelga decir que no tener el Ocarina of Time en cualquiera de sus variantes (desde la Nintendo 64 hasta la Wii ha salido en las tres consolas de mesa -veremos para cuándo una versión portátil- y en Gabe Cube ya hubo una reconversión: The Legend of Zelda: Ocarinaa of Time: Master Quest, que es el mismo juego con los interiores de las mazmorras cambiados.

En suma, que si no lo tienes ya, descárgatelo o cómpratelo. Es una joya. Es LA joya. Aunque hacerme decir esto más de diez años después de su estreno (1998) tiene mucho delito y mucha tela.

3 comentarios:

Roy Ramker dijo...

Poco más que añadir, uno de los mejores juegos de la historia que todo el mundo debería jugar.

Para muchos, un juego irrepetible y atemporal.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Lo terminé como treinta veces y siempre descubría algo nuevo (alguna gruta, pozo, cofre).

Anónimo dijo...

La verdad que este juego es el mejor, o uno de los mejores juegos del mundo.Su elaboración es extraordinaria y los efectos del juego son increibles.Además la historia, poder viajar en el tiempo y la espada maestra destructora del mal lo hace aun mas especial.