jueves, 18 de febrero de 2010

Arte y literatura

Tomo prestado del Trivial este grupo nominal para agrupar lo que hoy me lleva a escribir mientras mis compañeros de clase se dedican a perfilar nuestro periódico de clase. Para esta ocuasión tengo dos cosas de que hablar, pero dejaré la publicidad para el final, así que le damos caña a lo otro primero.

Hace unos días "prometí" ver una película con drag-queens y guerrillas de 5 colores, aunque al final no ha resultado ser nada de eso. De hecho, The road es más una visión realista de Silent Hill, un juego cuyos motivos y señas de identidad marcan con mucha fuerza la totalidad de la película. Bien es cierto que no hay monstruos ni el mundo se vuelve más sangriento y demoníaco con cada paso que dan los protagonistas, aunque sí es cierto que hay escenas muy duras que graban la impresión en el cuerpo a fuego. Seguro que un par de lectores recordarán una escena en una mansión en la que buscan comida y encuenran un hueco muy oscuro lleno de cadenas y agonía, otra escena de sanación bastante complicada de digerir también y varios detalles que transmiten inseguridad y desolación (como la renuncia al anillo). Son sólo ejemplos de una distopía que, en sus mejores momentos, es gris y poco clara, y que en sus peores momentos tiene tortura, sangre y muerte (no os asustéis, no es nada exagerado). Personalmente, me ha parecido más una pesadilla que un viaje para ese padre que busca la supervivencia de su hijo, justamente el planteamiento básico de Silent Hill. Además, también percibí que, a pesar de la fuerza del niño, la historia se centra en la transformación del señor Mortanssen durante el viaje al sur.

Esto rezuma Silent Hill por todos lados.

He de reconocer que me ha sorprendido gratamente porque esta película presenta algunas ideas originales. Me explico. Viggo intenta adiestrar a su hijo para que tenga ideas rectas y no caiga en el caos, así que le inculca algunos de esos valores morales que tanto gustan hoy en día, pero lo que realmente destaca en la película es la crudeza con que se vive en un mundo en ruinas y la actitud fría con que el padre vive. Me alegra ver que por una vez el padre no es tan condescendiente como suelen ser muchos cuando, por ejemplo, el niño, en una escena súper Silent Hill, asegura haber visto vida en un edificio en ruinas o cuando el chavalín se empeña en no huir (y ayudar) a la gente con la que se encuentran. Me gusta que por una vez no se apele al sentimentalismo (bastante que algo ayudan) de tener que socorrer a todo ser humano sea quien sea. Supongo que, de todos modos, eso es más cosa del autor del libro (sí, está basada en un libro, ¿y qué?) que del director. En respuesta a LoFelip, por cierto, diré que no entiendo cómo puede decir que no pasa nada. Yo me hago esta pregunta: ¿si sobreviviera a esa situación, qué contaría a mis hijos? Bueno, yo creo que tendría un millón y medio de cosas que contar. Deduzco por ello que algo sí me ha pasado. Lo que sucede es que no estamos acostumbrados a ver cosas que se asemejen tanto a la realidad. Esta película narra un viaje, ¿y qué es un viaje sino el ir de un lado a otro? ¿Y qué se puede esperar de un mundo en ruinas? Mucha gente no, desde luego. Yo opino que esta película merece mi aplauso.

Sólo hay una duda que me queda: el señorito Felicia, ¿quién era? ¿Era el primer maleante o el último desdentado que habla con el crío? A ver si sabéis ayudarme.

And now for something completly different. El otro día me enteré de que hay una página nueva tras que se esconde un editorial proyecto con mucha visión de futuro. No soy muy bueno diciendo cosas buenas de los demás, pero me gustaría que echarais un vistazo a Granite and Rainbow, un bitácora que seguramente gustará a todos los aficionados a la buena lectura y a algún que otro delirio de pluma.

Esta vez no os pongo banner porque aún no veo ninguno interesante en la página y porque, básicamente, no se me abre. Lo mejor, de todos modos, es que os paséis vosotros, echéis una ojeada con tiempo, gocéis del saber hacer de esa gente que está ahí acercándoos el arte de las letras y dejéis algún que otro comentario a vuestro paso, que no os cuesta y a ellos les hace ilusión.

A la próxima, casi seguro, os traigo la siguiente parte del apasionante mundo de las fotografías de videojuegos ;).

3 comentarios:

M2Hero dijo...

Aplaudo tu entusiasmo hacia la adaptación fílmica de The Road, pero ya sabes que, en gran parte, no lo comparto. Tus elogios hacia la película más deberían dirigirse hacia el libro de Cormac McCarthy, ya que el film sigue casi paso por paso lo que se lee en él, aunque la novela acaba siendo un puntito superior. Por otro lado, me ha resultado curioso ver la cantidad de similitudes que le has encontrado con Silent Hill ^^. Si te soy sincero, ni me las había planteado.

Por otro lado, decir que no pasa nada en The Road es acercarse un poco a la realidad, pero con matices: como bien has dicho, es un viaje, una historia de supervivencia, intenta ser realista. Mucho no puede pasar y lo mismo pasaba en el libro. Sólo que leerlo en papel quizá exija más imaginación y te dé más que pensar que verlo en una pantalla. Es el problema de adaptar tan fielmente (gracias por enlazar mi artículo ^^) un libro a otro medio distinto.

Por último, ahora después le pegaré un vistazo a tu recomendación de hoy ;).

Un saludo.

Chisholm dijo...

Hola, amor.

te agradezco mucho esta publicidad gratuita. Vamos avanzando en visitas, que no es poco. Pero el link está mal puesto. Cuando lo pinchas no te manda a la página sino que te da error. Si pudieras enmendarlo ya serías un dios. Te adoro, lo sabes.

Mua!

Closto dijo...

Tienes mucha razón en lo dle libro. De hecho, a medida que escribía algunas líneas, pensaba en darle el crédito al autor, pero se me fue el santo al cielo. Si alguno más ha notado que le fallaba eso, por favor, que cmabie de idea con este comentario o con lo expuesto en Lobo en el Lodo. En lo que respecta a mi singular forma de entender el cine (xD), que nadie se moleste por mi costumbre de llamar a Guy Pierce Felicia. "Priscilla" me marcó, jajaja. Y lo de Silent Hill me vino desde el principio de la película. No sé, me vino solo. Quizás esté un poco enfermo al fin y al cabo, jajajaja.

Y a ti, Ukey, ¿qué te digo? Pues que ya os sigo en Twitter y que el enlace está reparado. Ya lo siento por no haberlo corregido antes. Nos vemos en cuanto saquemos un ratín libre los dos.